Caso 2. Mimos: “Nunca sabré como agradecerlo…”

9:30 hs de la mañana y me dice M.:”Leticia, tenemos que ausentarnos J. y yo una media hora”, y le respondí: “¿Y eso?”. Me dijo M.:”Es que ha nacido un nuevo miembro y tenemos que darle de comer. Su madre no quiere, así que tenemos que ayudarle”. Y ¿Cómo se llama? Le pregunté. Me contestó: Uyy…¡Dinos tú un nombre!”. “Yo, yo…!, le respondí. No daba crédito, me pedían un nombre para registrarlo en todo el mundo… ¡Cuánto honor!…

Y se llamó “MIMOS”…. Quiénes me conocéis sabéis a quién me refiero…

Un mes después, recorriendo las instalaciones con los responsables de cada área, llegamos al anfiteatro. Había muchas, muchas personas; entre maestros, niños y padres casi repleto. Me proponen un reto: “No hay h… a bailar en el centro”, tal cual estrella cantante de pop-rock.

A mí me lo iban a decir!, que hoy cuando veo el vídeo que me grabaron ellos sin yo saberlo, me muero de vergüenza. Allí que fui. Le dije a C., toma el pincho y haz click en la canción número 3: “Taza, tetera, cuchara , cucharón…”.
Cuántos miedos se desacieron en esos instantes…. En mi mente aparecieron aquellas imágenes de cuando tenía cinco años en las fiestas de mi ciudad:”Mamá, mamá, yo quiero salir a cantar al escenario…” y mi madre, “pero hija…,anda”…; y yo insistía al ver otros niños cantando y bailando. Al final, tanto insistí que mi madre se dirigió a unos de los chicos que tocaban y le pidió si podía subir, y él le respondió.”Señora…, ya ha acabado…”. No lo olvidé. Y allí estaba yo, sacándome esa espinita… Y lo vendía como que tenía más agallas que nadie…

Los piropos se sucedieron: “Shakira…!, jajajaja… La cara de felicidad se registraba en mi cara y en los demás, la cara de satisfacción, vergüenza (de algunos por no ser capaces de hacerlos ellos) y de confianza, inundó sus mentes.

Les acompañé a sus oficinas e instalaciones de trabajo. Se abrieron de para en par todas sus problemáticas departamentales entre ellos mismos, responsables a responsables.
Quiero entender que, alguien que se desnuda en alma sin miedo a hacer el ridículo y que por su naturalidad hacia él mismo y disfrute, conseguimos la apertura a aprender que la confianza entre unos y otros, como mínimo, nos despeja el estrés, ese que es traducido en que no se enteren los demás, porque no sé cómo lo van a utilizar.
Lo que no saben ellos, que eso realmente fue lo que ellos compartieron conmigo: su gran confianza. GRACIAS!, Nunca lo olvidaré…
Además, enmarcaré vuestro gran regalo: el papel del registro del nombre de Mimos (LC).

Y la pregunta que te planteo es: ¿Qué compartes tú con la gente con quién interaccionas cada día a día?